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Predeterminado Re: Grandes navegantes que casi nadie conoce

El veneciano inglés


Siempre hubo tíos listos y oportunistas en estos asuntos de marear y uno de ellos fue nuestro personaje, del que recuerdo haber hablado de él en algún hilo, pero merece entrar de pleno en estas referencias.

Ya hemos visto que la idea de Colón la tenían mucho tiempo antes los mallorquines y los genoveses, pero también las tenían en su propio tiempo.

Uno de ellos fue Giovanni Caboto un genovés que también estaba dando la brasa en los mismos sitios que Colón con su proyecto oceánico.

Mientras que Colón había navegado comerciando por el Atlántico, Caboto lo hacía por el Índico en el de las especias realizando mientras tanto portulanos y estudios de cosmología desde Venecia, su puerto base, que era su ciudad de adopción desde los once años.

Luego estamos hablando de dos expertos navegantes (aunque sabemos que Colón estaba mucho menos preparado) tratando de alcanzar la India por el oeste.

Para abreviar; los dos estaban en la península Ibérica, uno en Huelva y Sevilla y el otro en Valencia con sus proyectos atlánticos bajo el brazo.





Como sabemos ganó Colón probablemente por su celo religioso y su buena labia, y probablemente a Giovanni le dio un vuelco el corazón cuando vio a su contrincante pasar por su cuidad camino de Barcelona para informar allí, a los soberanos españoles, de su triunfante viaje marino.

Así que resolvió largarse de España y presentar su proyecto a Inglaterra para lo cual cambió su plan inicial y cruzar el océano por latitudes más septentrionales.

Como no era tonto eligió Inglaterra porque se enteró que en el Atlántico norte había una intensa actividad de los comerciantes ingleses, daneses y la Liga Hanseática (que era una confederación de las prósperas ciudades –república del Báltico y mar del Norte),para hacerse con el comercio de la ballena, el marfil, los esclavos irlandeses, la morsa etc.

La ciudad de Bristol, que entonces era la segunda ciudad más importante de Inglaterra, tenía lo que Caboto necesitaba: la posición geográfica, ricos mercaderes dentro de un pobre país, importante tráfico comercial marítimo, astillero aceptable y expediciones comerciales con buenos marinos que según decían habían encontrado una hipotética isla que llamaron Brasil…

En fin, que allí se encajó con su proyecto.

Les vendió la burra diciendo que si Colón había llegado a la India atravesando por una latitud de 28º Norte, él lo haría por una ruta más corta navegando por una latitud más al norte.

Se presento en Londres para solicitar el permiso y el apoyo de Enrique VII y la noticia se corrió de boca en boca de forma que el embajador español informó a los Reyes Católicos que “un hombre como Colón estaba montando una empresa como la de las Indias para llegar a una rica tierra llamada Cipango donde crecen todas las especies del mundo y todas las piedras preciosas”




En marzo de 1496 el rey firmó las capitulaciones que garantizaban al personaje, que naturalmente ¡bueno son los ingleses!





ya no se llamaba así porque pasaría a la historia como John Cabot, junto con sus hijos, sus herederos y sus ayudantes que podrían navegar “ a todas partes excepto a la región de los descubrimientos españoles en el Caribe” porque esta autorización sólo amparaba a “las tierras que hasta el momento sean desconocidas por los cristianos”

Así sobre la marcha, con las cartas patentes en su bolsillo, zarpó desde Bristol a toda prisa armando un solo barco.

A la altura de Irlanda entre el mal tiempo, la escasez de alimentos que con las prisas o la falta de patrocinadores no habían completado, las discusiones con una tripulación mal elegida le hicieron dar la vuelta.





Otra vez lo intentó el mayo de 1497 pero habida cuenta de la experiencia anterior tuvo escaso apoyo de los mercaderes y sólo pudo alquilar y arranchar la misma pequeña carabela de 50 toneladas llamada Matthew con una eslora de 24 metros (19 en la flotación) 6,30 de manga y 2,10 de puntal con un aparejo redondo excepto en el mesana que envergaba una vela latina y en la que se embarcó con su hijo de 15 años Sebastián Caboto (bien conocido en nuestra historia náutica), 18 hombres y víveres para 7 meses.





Una vez pasada Irlanda viró, hacia el oeste y en 35 días y después de soportar un gran temporal, avista una tierra boscosa.

Se desconoce que fue exactamente lo que vio porque los expertos no se ponen de acuerdo ya que mientras unos dicen Nueva Escocia otros dicen Labrador pero la mayoría se decanta por Terranova porque según dijo estaba entre las latitudes irlandesas de Dorsey Head y la desembocadura del Garona es decir entre los 46º y 51º norte.

Desembarcó brevemente para plantar el pendón de Inglaterra y el león de San Marcos de Venecia para así tomar para Inglaterra la que llamó Tierra de Bacalaos porque había tantos que ralentizaban su avance.

Después barajó la corta durante 30 días sin ver a nadie y al descubrir un viento favorable hacia el este se plantó en 15 días en Bretaña.






Cuando llegó a Inglaterra dijo que había descubierto un continente a 700 leguas de distancia que eran las costas asiáticas del país del Gran Khan con pesca para aburrir y especulaba que había flora exótica y seda.

Y así su vida cambió. Con la recompensa real alquilo una gran casa al lado de la iglesia, se compro ropa ostentosa, se le nombró Gran Almirante con una pensión de 20 libras anuales e iba prometiendo cargos en la futura tierra que había descubierto o las que iba a descubrir.

Hizo un mapa de las tierras que había revelado y mandó una copia al Gobierno de España por lo que Juan de la Cosa las incorpora en su mapa cuando dibuja la costa de America del norte con 5 banderas inglesas.





Ahora todo eran parabienes, los comerciantes lo apoyaban y el rey ya era uno de los inversores por lo que no tuvo problemas para armar la siguiente expedición compuesta de 5 barcos.

Los barcos zarparon en mayo de 1498. Uno de ellos estaba alijado por el rey y dos empresarios londinenses y los cuatro restantes eran patrocinados por comerciantes de Bristol.

Navegaron por la ruta conocida hasta Irlanda donde les sorprendió un temporal. Uno de los barcos, precisamente el de Cabot, seriamente averiado entró en un puerto irlandés para reparar y partió más tarde al oeste tras sus compañeros.

Nada más se sabe.

Se supone que llegaron hasta Groenlandia por el norte y a la bahía de Chesapeake por el sur pero son suposiciones ya que se tejieron muchas hipótesis de este tercer viaje como los que defienden que Cabot había regresado a Inglaterra en el 1.500 después de haber explorado casi toda la costa del levante Norteamericano.

Quizás la más probable sea que, en su ciega búsqueda de la fabulosa Isla Cipango, navegaran tan al norte para así quedarse atrapados por el hielo y la muerte

Hasta otra referencia
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