Re: Y tu contra que chocastes?
A ver... yo tengo dos historias de choques...
La primera, con mi "Submarino", una neumática Sevylor con vela. Suelo navegar con ella por la Ría de Arousa, y habitualmente, por la zona que está entre Carril y la Isla de Cortegada.
En esa zona están los viveros de almeja, y los que quedan sumergios en todo momento (también durante la bajamar) están marcados mediante "palos" en cada una de sus esquinas. Las normas de la Capitanía Marítima indican que los "palos" en cuestión tienen que sobresalir un metro sobre el nivel de la pleamar, pero muchos no las cumplen. Y, para más "inri", algunos usan como "palos" para marcar sus viveros, barras de metal de las del hormigón armado. Bueno, pues iba navegando con mi super-neumática a vela cuando oigo un "¡¡¡ RAAAS !!!" y empiezo a ver una estela de burbujas tras de mí. Conseguí llegar a la playa a duras penas, y me encontré con una raja de un palmo en uno de los flotadores, cortesía de un "palo" de metal que estaba a flor de agua, incumpliendo de manera flagrante la normativa vigente (cosa habitual en la zona, dicho sea de paso).
Otra... ésta fue con mi primer crucero, el "Escabetx" (un Hunter Europa)... fue, como el título de la película, "Una serie de catastróficas desdichas": acababa de comrpar el barco, era mi primera salida, el barco era viejo, y yo aún no controlaba la maniobra. El motor tenía muchos años (por cierto, de de esto hace 12, y el motor en cuestión sigue funcionando), y me encontré con que le faltaba el botón de cortar el encendido, y el anterior armador no lo había sustituido, se limitaba a llevar el ralentí muy bajo, de manera que al cortar gas, el motor se paraba. Además, los engranajes que conectan el puño del acelerador con el motor, estaban muy gastados, de manera que al levantar un poco el puño, dejaban de hacer contacto.
Total, hice la maniobra de salir del amarre tan mal que me encontré lanzado a toda velocidad contra otro barco (además, el barco-oficina del broker que me acababa de vender el barco). Voy a cortar gas... y me encuentro que el puño del gas no responde, los engranajes no hacían contacto. "¿Y como paro yo esto ahora?", me pregunté. Lo único que se me ocurrió fue desconectar la línea de alimentación de combustible, pero el motor siguió funcionando un rato con la gasolina que aún había en el carburador. Así que le grité a mi mujer: "¡Marta! ¡A proa!" y la pobre tuvo que amortiguar el golpe y mantener los barcos separados hasta que se acabó la gasolina del carburador y el barco finalmente se paró. Y, para remate, volver a meter el barco en el amarre sin motor, solo con las amarras... dice mucho a favor de mi mujer que se atrviera a volver a navegar conmigo.
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