A mitad camino entre Menorca y la Costa Brava, en pleno día y con total visibilidad oímos un fuerte impacto el la proa. Acto seguido pasó por el costado una tortuga grande, de unos 80x60 ctms. con cara de pocos amigos.
La proa quedó marcada, pero lo peor fue el susto por el fuerte golpe y crujido alejados de la costa y sin la menor señal de compañía hasta dónde alcanzaba la vista.
En otra travesía, tras avistar cerca a una gran ballena, sus dos crías que medían cómo el barco se dirigieron hacia nosotros y nos pasaron bajo la roda de proa a ras de agua con toda su parafernalia de incrustaciones y parásitos.
No pasó nada pero la verdad es que te crea cierta inquietud de que no se les pueda cruzar un cable y arrearte un buen trompazo de consecuencias imprevisibles.
Finalmente relatar que un buen amigo, que navegaba en un tractorazo a más de veinte nudos, estuvo a punto de estrellarse con una vaca lechera ahogada e inflada cómo un globo, previsiblemente caída de algún carguero ya que derivaba a cien millas de la costa....
Saludos
