Yo regateaba mucho, y mucho antes de tener almiranta. Y viviendo en Madrid y navegando en Levante, os podéis imaginar las temporadas que pasábamos sin vernos... Solución, poco a poco, y sin darme cuenta, dejé de regatear.
Hasta el año pasado, que la angustia me corroía. Notaba que me faltaba algo, y en lugar de culparme a mí mismo, la culpaba a ella... ¡De eso nada!. Era culpa mía.
Así que gracias a la taberna contacté con un armador aquí en Madrid. Ahora me siento parte de una tripulación, tengo lo que necesito, mi "drogaina", y además en un barco que me encanta, con gente que vale su peso en oro

y a 45 minutos de casa.
Eso sí, desde que acabó la temporada en noviembre, hasta el 15 de marzo que empezamos otra vez, las estoy pasando putas...
Y lo mejor de todo. Mi almiranta ya me ha dicho que para las de mayo, quiere subir al pantano con los críos, a pasar el día mientras navego
Así que, el único consejo que puedo darte es que... regatees. No te quedes con las ganas. Si ella no regatea, o no compite en algo, nunca entenderá que tú necesites hacerlo, así que sólo queda que asuman que no es negociable, y que no pasa nada, sólo es navegar.