Unas rondas para todos
Hace ya un tiempo que no aparecía por aquí, y os debía alguna explicación más sobre la travesía, tal y como os había prometido. Pero las cosas nunca salen como uno espera.
Hemos tenido que volver urgentemente a Barcelona por un problema de salud grave de un familiar. De momento no tenemos fecha para continuar con nuestro viaje. El barco pudimos dejarlo en Le Marin, en Martinica, y tomar el primer avión que pudimos de regreso. Veremos como evoluciona todo, pero va para largo. O sea que es mas que probable que tengamos que volver al Caribe solo para traer el barco de vuelta.
Antes de empezar con la travesía, deciros que yo no tengo más experiencia en cruzar el atlántico que esta mi primera travesía, y que supongo que cada año y cada época son distintos. O sea que mis impresiones y comentarios no valen para ser generalizados. Solo describen como lo vivimos nosotros.
Nosotros decidimos participar en la regata ARC, para vivir el ambiente y todas las actividades que se desarrollan en Las Palmas durante los días previos a la salida. Desde este punto de vista, creo que vale la pena. Se conoce a mucha gente interesante, todos intentando prepararse para cruzar el océano, y se vive un ambiente de fiesta y alegría. Hasta aquí todo perfecto.
El único pero que le puedo poner, es que el hecho de participar en el ARC te obliga a salir en una fecha determinada. En nuestro caso, fue el 24 de noviembre y francamente, el parte meteorológico no estaba como para salir. No por mal tiempo sino todo lo contrario. Una zona de calmas importante, y los alisios que no aparecían hasta mucho más adelante. Si no hubiésemos estado en el ARC, seguramente hubiésemos esperado para salir.
Una vez estas navegando, no creo que haya mucha diferencia entre estar dentro de la ARC o no. Lo único son los partes meteorológicos que envía la organización. Pero hay muchas otras maneras de tener información sobre la meteo.
En nuestro caso, los problemas empezaron pocos días antes de la salida. Subimos al palo para apretar bien una antena que estaba torcida. En esa maniobra, descubrimos que el terminal que sujeta el stay a la parte superior del palo, tenia una fisura de más de 1 cm. No se cuanto tiempo llevábamos con ese problema, ni si podía agravarse o no. Pero lo cierto es que no nos podíamos arriesgar a salir con esa fisura. O sea que nos pusimos a correr para repararlo.
Cambiar el stay no es nada sencillo. Primero hay que aflojar el palo para tirarlo hacia proa, luego subir para soltar el stay y bajarlo al pantalán. Desmontar todo el enrollador del génova soplete en mano, hasta finalmente poder sacar el stay. Luego conseguir que alguien te haga un stay nuevo y volver a montarlo todo. Dicho así suena fácil, pero os aseguro que son un montón de horas de trabajo.
La suerte que tuvimos es que debido a la ARC, el fabricante de nuestro catamarán Lagoon había enviado algunos técnicos a Las Palmas y por lo menos, nos ayudaron a desmontarlo. La verdad es que solo tengo palabras de agradecimiento hacia Lagoon. Un 10 a su servicio post venta.
Por fin, la noche anterior a la salida pudimos dejarlo todo montado de nuevo. Habíamos trabajado mucho, pero lo habíamos conseguido.
Al día siguiente, ambiente festivo con música y mucha gente esperando la salida. Nosotros salimos bastante bien. Estábamos muy cerca de la boya de salida cuando sonó la señal, y a pesar del poco viento que había, pudimos hacer un buen rumbo a orejas de burro.
Poco a poco, el viento fue subiendo debido a un chubasco que nos alcanzaba por popa. Pero con la euforia de la buena salida que estábamos haciendo y con las ganas acumuladas después de varios días pensando que no podríamos salir por culpa del stay, no fuimos todo lo prudentes que la situación pedía. Cuando estábamos en medio del chubasco, haciendo casi 11 nudos de velocidad, una cambio brusco en la dirección del viento provocó una trasluchada involuntaria que rompió la botavara por la mitad. No nos lo podíamos creer. No podía ser. Todo el esfuerzo no había servido para nada.
Tuvimos que recorrer las 10 millas que nos separaban de Las Palmas a motor para entrar en un puerto casi vacío, después de la salida de la ARC.