Lo bueno de estos amigos 'virtuales' es cuando un día al pasar por su puerto, le mandas un privado, quedas, charlas, tomas algo, y parece que nos conocemos de toda la vida...
Vamos, que el día que conozca en persona a Mónica Bellucci estaré mucho más nervioso.
Por mis amigos de la taberna y por ese abrazo que debo a muchos.
