A las 8 hs en punto, enfilamos proa a la bocana de salida del Port de Tarragona (cómo cambia de día!), y decidimos costear tranquilamente hasta BCN. Hora estimada de llegada: 18 hs a Masnou...
Ya de mañana temprana, los vientos deciden darnos una alegría. Vientos por el través de babor de 15-18 kn, nos permiten una velocidad crucero de más de 6 kn (cuando planeábamos olas se superaban los 10 kn!) y la experiencia previa hace que el barco ya esté domesticado, metiendo timón a barlovento prematuramente para controlarlo sin percances.
En pleno festival de navegación, nos damos cuenta que la pletina de soporte inferior del timón, por el lado de estribor, está partida. Contando que posiblemente aguantase hasta BCN, decidimos seguir de manera negligente, navegando a vela a todo trapo... ERROR! Deberíamos haber plegado velas, meter motor, dejarnos de tonterías y llegar a Masnou sin más. Es lo que tiene ser pardillos.
Se masca la tragedia...
En plena racha de viento, se escucha un nefasto "crack", el barco se va de orzada con una gran escora, y queda tonto proa al viento. Vemos con horror, que la pletina de soporte del timón dijo basta, y decidió partirse, dejando el barco al garete, con el timón bailando loco sin control y las olas de más de 1 m, castigándonos por el través de babor...
Llamativamente, en esta situación de emergencia, sacamos lo mejor de nosotros. Bajamos vela mayor, plegamos el génova, encendimos motor e intentamos llevarlo a puerto. Inmediatamente nos dimos cuenta que con ese oleaje, con ese viento y el timón bailando, el barco no podía gobernarse. La única posibilidad, era quitar el timón. Por suerte, la pletina inferior ha sido la que se partió, y no la superior. La pletina de abajo (como luego vimos), está cogida con un pasante de alambre que al estar bajo agua, costó sudor y lágrimas de quitar, por lo que hubiera sido imposible hacerlo en altamar. Como comentaba, con una llave fija métrica 10 y una pinza, sacamos (no sin trabajo y previo fijar la pala a un cabo a la cornamusa de popa para que no se nos vaya al fondo del mar) la pala del timón y la subimos a bordo cuál tripulante no deseado.
Ahora sí, el Mercury 5CV permitía gobernar (con dificultad, pero peor es nada) la embarcación y ponemos proa al primer puerto cercano... Segur de Calafell. A esas alturas, luego de todos los contratiempos y gastos que venía teniendo, ya tenía ganas de mandar el Decision al fondo del mar. Evidentemente, la caña que se le metió en el Delta del Ebro, ha pasado factura y la rotura del soporte era una posibilidad tangente.
Aquí, luchando para sacar el soporte inferior que estaba fijado con un pasante, por debajo de la línea de agua:
Dentro de la desgracia, aún tuvimos suerte...
En el puerto de Segur, encontramos de casualidad (ya era casi la hora de comer) un mecánico que se apiadó de nosotros y decidió arreglarnos el soporte para poder seguir viaje (imaginaros nuestra cara).
Tras 2 hs, luego de quitar los soportes, soldar la pletina con acero 316, montarla en el timón y colocar el timón, estábamos listos para emprender el viaje. Eran las 15 hs...
Aquí la pieza, en vías de reparación:
Mención especial a Josep, el mecánico en cuestión, que con amabilidad, paciencia y profesionalidad, nos resolvió el problema y, tras nuestra sorpresa... sólo nos cobró 20€!!!
A las 15 hs, enfilamos proa a la bocana de Segur. Hasta Sitges, vientos portantes de 15 kn, nos hacían llevar un rumbo perfecto y velocidad permanente de casi 7 kn. A estas alturas, volvimos a montar en un optimismo irreal, permitiéndonos soñar con llegar a Masnou para el anochecer.
Sin embargo, pasando Sitges, el viento dijo "basta". Perdimos arrancada, y nuevamente a tirar del Mercury...
El anochecer nos pilló en el Delta del Llobregat, viendo los aviones despegar del Aeropuerto del Prat.
A estas alturas, se hizo palpable la realidad que no llegaríamos a Masnou, por lo que decidimos llegar al Port Olimpic y dejarlo allí... más gastos!!!
Cruzar la entrada del Port de BCN de noche, con mala mar y frío es una experiencia que no deseo a nadie. Esquivando mercantes, remolques, barcos de Práctico, palangress y demás, logramos franquear ambas bocanas y, con la ayuda del GPS, enfilamos ahora sí, al Port Olimpic.
Lo demás, es coser y cantar...
Ahora sí, nos sentíamos casi en casa. Pese a que no estaba en el puerto base, y que dejarlo allí me representaba otra noche de estancia en puerto, me daba por muy satisfecho.
Al día siguiente, luego de dormir en casita, a las 9 hs ponemos rumbo final a Masnou.
Tras 2 hs de navegación a vela, con vientos de través, entramos al puerto base, con una sonrisa en la cara que ni un Cirujano Estético me la hubiese quitado.
Ahora sí, ya en casa.
Tras casi 2 semanas, 200 millas en línea recta navegadas (no se cuántas serán las reales, pero casi el doble seguro), muchos euros por el camino, algún susto que nos forjó el carácter, por fin podemos decir... misión cumplida!!!
Ahora toca vender el barco!
