Perdón, perdón....
Me presento. Si mi abuelo era farero, mi otro abuelo era pescador de altura, mi abuela conservera de salazón y mi padre es farero, ¿cómo salí yo?
Pues con un amor incondicional al mar. Hasta los 18 años recorrí tres faros, a cada cual más entrañable, pescando desde la ventana de la cocina...siempre pendiente de la luz que iluminaba el horizonte y el sonido de la sirena los días de niebla.
Tras unos años alejado de mi amante, por motivos de estudios y trabajos, he decidido que tenía una cuenta pendiente, el legalizar nuestro amor mediante un título.
Y aquí estoy.
Ahí van unas rondas!!
