Muchas gracias,
Xeneise. Me consta que todas las constestaciones que he recibido están hechas con la mejor intención. He tenido la suerte de disfrutar de la generosidad de esta taberna en otras ocasiones y sé que los "habéis" muy grandes.
Mi experiencia con pilotos de vientos es nula. Símplemente tengo una enorme curiosidad por el ingenio humano... Por cómo se encuentran distintas soluciones (a veces tan dispares) para un mismo problema. Además de una irremediable pasión por los "inventillos", que hace que me pase el día maquinando...

.
Como comenté un poco más arriba, no tengo necesidad de un piloto de viento, pues el tipo de navegación que hago no lo exige en absoluto. Simplemente, un día en el que no pude soltar la caña ni un segundo porque el piloto eléctrico no se hacía con el barco y no me daba tiempo suficiente para rizar o arriar antes de irse de orzada... (popa enloquecida por ir pasado de trapo. En solitario), pensé que quizá uno de estos inventos me habría dado más opciones.
Evidentemente, la solución a esa situación no es un piloto de viento, sino más previsión, conocimiento, precaución...
Por eso, ni me planteaba el comprar uno de los muchos, eficientes (y carísimos) modelos a disposición en el mercado. Tan sólo pretendo probar, jugar, trasegar.. pero sobre todo, aprender. Pues espero, algún día, realizar el tipo de navegación que exija todos esos conocimientos. ( Y si no llega ese día, el saber más, no me va a hacer daño

).
Mi barquito es un modestísimo 20 piececillos, (pero muy bien diseñado por Van de Stadt

), por eso creo que el sistema elegido puede llegar a valer . (Por su tamaño).
El libro que me recomiendas, lo tengo y lo he leido.


.
Fantástico estudio y análisis de estos maravillosos ingenios. Efectivamente, recomendabilísimo.
Mil gracias por tus ánimos aunque, como ves, me juego poco. De hecho gano seguro, pues el aprendizaje está garantizado.
¡Por la experiencia


!