La voracidad económica de los políticos no tiene límites.
Pero lo absurdo de esta sangría monetaria que padecemos los navegantes, está la demencial situación que sufrimos -sufro- en Galicia.
Donde me cuesta más el impuesto X-5, que lo que pago por un 9 metros a la empresa concesionaria de los amarres. Esto, más que voracidad es canibalismo.
Sin embargo, para ahorrar, no se les ocurrirá jamás, reducir el número de diputados en las Cortes.
En la horquilla de 300/400 escaños, hoy hay 350. Eso les duele y mucho.


