Me acaban de dar la solución definitiva para los trancazos, a saber:
Cójanse tres o cuatro ajos bien gordos. Pélense.
Échense en un vaso y añádase un buen chorro de vodka. Déjense toda la noche sumergidos.
Al día siguiente zámpese el brebaje.
"Manosanto", oiga
(Por lo menos eso me han asegurado)
