En las regatas locales se está dando el fenómeno que planteas. Aquí se regatea en ORC. Esta fórmula permite sables en velas con recubrimiento de hasta 110%. A partir de ahí penalizan. Eso ha llevado a los veleros a buscar el límite y se ha evolucionado hacia velas de proa con alunamiento positivo importante. Se trata de "genovas" 3 que tienen más superficie que un 2 y actúan como un 1 por tener la superficie más arriba.
No son sencillas de trimar, especialmente al principio, pero los barcos andan mucho, ciñen mas y son más fáciles de maniobrar. A nivel de trimado se trabaja parecido a una mayor. Y buscando la concordancia perfecta entre las formas de ambas velas. Al acercar la baluma del Génova a la mayor es clave que la relación entre ambas sea adecuada.
Aplicar esto al crucero no es tan fácil. La clave es saber si se crucerea pendiente de las velas o se pasa de ellas.

