Salve tabernarios!!
Antes que nada me presento. Marinerucho ex-armadocillo en ciernes, esperemos, de 'rearmarse' a no mucho tardar. Pese a llevar muucho frecuentando con

desde el portal esta taberna no había intervenido todavía.
Así que sin más preámbulo ... ¡¡Jeefe!!! sirva a la parroquia unas





bien frías a mi cuenta.
Acabo de ver la peli y me ha parecido buen momento para compartir cuatro paridas ... es mi opinión totalmente personal, ¡claro!
Lo más importante para mí es que la película no emociona. Nada. A ratos irrita y la mayoría del tiempo aburre.
No hay historia. Un tío navegando por el Índico que choca con una lata y al que luego le pasan mil cosas más, acaba en la balsa salvavidas y después de darlo todo por perdido lo rescatan no es una historia. Puede ser material didáctico en un cursillo de seguridad en el mar, si cambian muuucho del relato, o un documental si los acontecimientos fueran reales. Pero no una historia.
Si el protagonista es el patrón del barco sin él no hay historia. Y en esta película no hay un hombre sino un trozo de carne incongruente que no sabemos quién es ni se nos pregunta. Máxime cuando aparte de la entradilla 'Fuuuuck!' es la única palabra que se escucha.
En cuanto al probable antagonista, el mar ¡a qué pobre altura deja a nuestra querida y temida mar! También está ausente, no hay poesía ni belleza en su inexistente retrato, se la reduce a un océano de cartón piedra. Olas de cartulina.
Es difícil de entender el cúmulo de inexactitudes técnicas e inverosimilitudes que se dan cita a lo largo de una película que no habrá costado cuatro cuartos. ¿Quién es el asesor en temas de la mar? ¿Quién conociendo a marinos a vela oceánica se atrevería a poner su firma como especialista técnico en esta pantomima? Todo cuadra con la ausencia de conocimiento, amor y respeto a la mar y a los grandes marinos. Aprenda a usar el sextante en tres minutos, infiera usted su longitud con la fuerza de su mente, domine los secretos de la inmersión y emersión espontánea mientras se mueve en el agua en tormentas oceánicas cual cormorán moñudo, olvídese de la extrema vigilancia en cualquier circunstancia.
Nos vale, a nosotros, para imaginarnos paso a paso qué haríamos nosotros. Para intentar aprender algo de la secuencia de acontecimientos y de los aciertos y desatinos de nuestro amigo. Pero no creo que hayan hecho la película para eso.
¡Tabernero!! Más




