Cita:
Originalmente publicado por Hideki
Este comentario lo escribí para apoyar la queja de Ignius en otro post, pero lo vuelvo a repetir aquí. Me parece un documento muy bueno del se pueden sacar muchas conclusiones, sobre todo para la entrada en otros puertos con barras del estilo. En la costa atlántica portuguesa son todos parecidos con dos excepciones parciales; Lisboa y Leixoes. En mi caso me ha parecido apreciar lo siguiente, sin entrar en valoraciones sobre la pericia y capacidad del patrón y la tripulación, pues vete tu a saber las circunstancias y los motivos por los que se vieron superados. Pueden observarse dos hechos paradójicos en contra de toda lógica y protocolo, pero a veces la fortuna se pone de tu parte y viceversa, como en este caso.
1.- Los tripulantes que van expuestos de cualquier manera en la proa del barco son los únicos que ven venir la ola, se aferran y no se caen al agua.
2.- El patrón, al que se le supone bien resguardado en la bañera, sale catapultado y acaba flotando en el agua junto con los otros dos tripulantes que iban desprotegidos en la cubierta.
3.- El único tripulante que salva el pellejo eficazmente y se hace con el gobierno es el que se sale de entre los mamparos del tambucho.
4.- Otra cosa que creo que pudieron prever y habrían zafado sin más trámite es la caída al agua de la mitad de la tripulación si hubiesen llevado un arnés trincado en corto, cuestión de la que que parece que hay detractores por el enredo que pueda suponer. Afortunadamente nunca estuve en esa necesidad y no puedo opinar pero agradecería que alguien al que le haya ocurrido comente el hecho y las consecuencias de sentirse vapuleado pero a bordo y si entorpece mas que ayuda, aunque creo que el agua se debe estar peor.
5.- Otra cuestión que me gustaría valorar y lo comento porque es algo que ocurrió recientemente en el desafortunado naufragio en la entrada de un puerto portugués es que la persona que estaba en el agua no acabó con su vida entre las olas que rompían sobre la escollera porque se zafó a tiempo del chaleco que le mantenía a flote y le impedía nadar para alejarse de las piedras.
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Ya se habló sobre el tema del arnés, y un cofrade (creo que fué nanoelcapi ) comentaba que no era una buena opción el llevarlo en una entrada a puerto, y menos en estas condiciones, ya que si el barco volcara y se fuera para las rocas, se podría quedar el tripulante atrapado con el arnés.
Yo coincido con esta opinión.

Mas vale acabar flotando, ya que estás cerca de puerto.
