Me alegra muchísimo, por vosotros afortunados que por una vez habéis quitado su presa a la mar y sobre todo por ese submarinista providencial que se ha portado como un Jabato.

Estoy tan cansado de leer malas noticias y desgracias en la mar que cuando leo una de estas me alegro y emociono aquí yo solo en la silla, de verdad que me alegro un montón y tener cuidado con esa entrada, gracias por escribirlo.
