Para que luego hablen de los Bavarias, un 46 lo hizo sin mayor problema que el de la holgura del timón, algo que hay que controlar en estos barcos, pues pecan de eso, hasta que lo descubres y lo dejas arreglado para siempre.
Bravo por el vagabundo, en la edición del 2003, coincidimos, el hacia la travesía en solitario en su First 285. Ahora tiene un oceanis 34.
Navegamos muchos días a su compás, animándolo por radio, lo paso mal en una tormenta tropical que nos pilló a ambos barcos, hasta que lo dejamos en Tortuga para que reparara desperfectos en el palo.
Días después recaló en Santo Domingo, y tuve el honor de compartir mesa y mantel con él.,.. Es un gran tipo.
