Malamar, recapacita. Poco llevo en esta taberna pero siempre he seguido tus interveniones. No nos dejes, aquí no sobra nadie y creo que tu aún tienes mucho que ofrecer.
No sé que ha desencadenado tu decisión, pero sea lo que sea, somos piratas y donde estamos siempre vuelan sillas y se rompen ventanas, pero en la taberna como en el mar despues de la tempestad llega la calma.
Animo y no dejes que un barril atrasado te amarge para siempre el ron.
