Cuando he visto las fotos, he sentido un desgarro como si fuese mi propio barco el que contemplaba.
Casi sin querer, he cambiado mentalmente el nombre escrito en la amura y he puesto el del mío...
Tener que asistir a esos momentos con la impotencia del que no puede hacer otra cosa más que observar, debe ser devastador.
He leído los mensajes de ánimo de los cofrades con auténtica necesidad de consuelo y he tratado de hacer mío el coraje y la esperanza que te infunden porque, efectivamente, ese es el camino.
Lo bueno es que tú ya has comenzado ese camino, sabiendo ver también la parte "positiva" de este infortunio.
¡Ánimo! Ya has hecho lo más difícil. Esa actitud acorta la distancia a tu nuevo barco.
Yo sí brindo ( aunque tengo el estómago cerrado).
Brindo por tí y por el MotreteII.
