Dejando a parte las filosofías

, prosopopeyas (palabras griegas, por cierto), cuestiones físicas y metafísicas que nos dan vidilla a todos y no solo a los barc@s, hay que reconocer, una vez más, un relato excelente que hasta huele a brea.
Gracias por compartirlos
Y birritas a la cofradía para que seguir filosofando

