Pues yo aún recuerdo cuando trepaba un poco, y colgados en mitad de una pared un viejecillo de la zona se puso a gritarnos desde abajo (y lo decía en serio) que había un camino por el otro lado por el que se podía subir andando.
Y cuando fumaba tabaco de liar, un amigo me preguntó que por qué fumaba eso, si los vendían ya hechos.
Me pasa con todo...
