De interés para los aficionados a la novela negra: Philip Marlowe, el detective legendario de Raymond Chandler (llevado al cine por Bogart o Mitchum), ha vuelto. Y lo ha hecho de la mano de John Banville (alias Benjamin Black), por encargo de los herederos de Chandler (habrán caducado los derechos).
En “La Rubia de Ojos Negros” vuelve a brillar el cinismo desencantado de Marlowe, el lenguaje crudo y sin florituras y el argumento, menos preocupado de la lucidez investigadora que de recrear ese escenario turbio en el que se dan cita los más bajos instintos humanos. Fotografía, impresionismo en estado puro.
“... Por la ventana polvorienta de la oficina se veía un lento reguero de coches y a un puñado de buenos ciudadanos de nuestra encantadora ciudad, la mayoría hombres con sombrero que deambulaban sin rumbo por la acera. Me fijé en una mujer que, en la esquina de Cahuenga y Hollywood, aguardaba a que cambiara la luz del semáforo. Piernas largas, una ajustada chaqueta color crema con hombreras, una falda azul marino... Miró hacia la izquierda, luego hacia la derecha y de nuevo hacia la izquierda – debía haber sido una niña muy buena – y entonces cruzó la calle soleada, avanzando con elegancia sobre su propia sombra...”
Salud,
