4) EL POR QUÉ DE LAS COSAS
Y ya en puerto, tranquilidad, Luis ha venido a buscarnos y ver que pasaba (¡¡Gracias Luis, que haríamos sin ti, eres lo mejor!!!), se ha tirado al agua (heladdddaaaa, pobre!!) para confirmar que las escotas estaban enredadísimas en la hélice, un nudo bien hermoso, que el muy crack ha conseguido cortarlo todo a pulmón y liberarlo…
Va a repasar todo a ver si hay algo más, y se lleva el él barco a Port Ginesta mientras nos manda a nosotras a la fiesta de fin de la regata.
Ay mi Luisito, eres un cielo!!!
Comentando el tema, el error parece ser haber querido volver a puerto, ya que es cuando al bajar velas y cambiar rumbo se ha montado toda la tangana. Cristina se sentía bien y segura para continuar hasta destino, y por ella hubiéramos seguido, pero como yo estaba bastante poco convencida, por eso lo hicimos así.
Lo cierto es que una situación complicada, cuando uno lo está pasando mal, aunque otro esté seguro, intenta hacer todo lo posible por que el otro se tranquilice, y el punto límite donde saber qué es lo mejor para un lado u otro es… difícil, muy difícil!!
En esto, Saby también ha llegado con Koke, todos alrededor del barco comentando el día… pasando los nervios. Aún me tiemblan las piernas un poco… supongo que me entrará el bajón en cualquier momento.
(me dió en el coche de camino a Port Ginesta, qué llorera más tonta, oye!!!)
Luis está buscando cabos largos que hagan de escotas provisionales de la Génova
(mira por donde que llevaba tiempo queriendo cambiarlas, ahora ya puedo buscarlas bien bonitas
), ha puesto el motor y va perfectamente, ha recolocado el carro en su sitio y antes de llevarse el barco revisará que esté todo ok, y ya en Port Ginesta se mirará a fondo y arreglaremos lo que haga falta…
... Pero... ¿aún no acaba la historia???? ¡¡Qué pesadaaaa!!!!
Voy a saltar al pantalán otra vez para irnos ya, y al agarrar el obenque de babor para salir, noto que baila. Recuerdo que la última vez que navegué con Luis, en enero, me dijo que estaba un poquito flojo, pero que no pasaba nada, que ya lo trimaría.
Es entonces que moviéndolo un poco, noto que esto está MUY, pero que MUY FLOJO!! Baila una barbaridad, y eso ya no puede ser normal, hace una curva brutal!
Se acerca Luis a mirar… y dice, Hellen…
¡¡NO TIENE PASADOR!!!
¿¿¿Qué???? No tiene pasador???? Pero, cómo puede ser… pero, pero… si.….
también el de estribor está igual de flojo,
¡¡¡NO HAY PASADOR EN NINGUNO DE LOS OBENQUES!!!!!!
Ahí ya nos quedamos todos secos y nos miramos con los ojos como platos… Que un pasador se rompa o se pierda, más cuando el barco puede haber sufrido un poco con el jaleo, vale… pero que 4 PASADORES, (toda la jarcia se cambió el año pasado y al menos la semana pasada estaban!!!) de repente “no estén” es muy, pero que muy raro….
Vamos, que en ese momento nos dimos cuenta que toda esta movida había sido realmente nuestra salvación, porque si hubiéramos seguido navegando, con ese viento y mar, esos obenques hubieran durado un telediario en su sitio… y no quiero ni pensar entonces lo que habría pasado si se cae el palo, mi gran terror…
Solo que me pase la idea por la cabeza se me ponen las tripas del revés… Podría ser que no estuviera ahora aquí para contarlo, porque por mucho chaleco y radiobaliza que llevemos, simplemente con el agua a 13 grados que está ahora el Mediterráneo, yo al menos, creo que no duro más de 10 minutos, y un palo caído, no se cómo lo hubiéramos gestionado Cristina y yo, sinceramente… La cizalla está en un cofre en la cabina (mal, tardaría mucho en sacarla, otra cosa que tengo que cambiar de sitio), y además, es del Lidl… ¿¿¿¿iba a ser capaz de cortar todo lo que mantuviera el palo enganchado al barco???? Uffffff qué mareo me está dando sólo de imaginarme la situación, mejor lo dejo aquí…
En resumen, ¡bienvenido sea todo lo que ha pasado, porque nos ha librado de una seria de verdad!
Y no puedo sino, una vez más, volver a reafirmarme en la creencia firme de que “todo lo que ocurre, es por algo”. Así que agradezco enormemente mi miedo, no haber querido seguir y hasta el acojonamiento y tontería para querer volver a pisar tierra cuanto antes… Y aún agradezco más a Cristina el haber accedido a ello sabiendo que la opción de volver a puerto era jodida y no la más acertada …
5) UNA DE LECCIONES
He aprendido muchas cosas con esto:
- Si quiero navegar, ya puedo ponerme a hacer pesas y lo que haga falta para sacar músculo y fuerza. Es imprescindible.
- Revisar CADA MOMENTO todo lo que es importante y necesario. No se me volverá a pasar de largo una escota sin nudo final, ni los obenques, ni las líneas de vida siempre puestas
- Tengo que cambiar o revisar la radio portátil, porque que falle cuando la necesitas es un problema grande.
- Nada vale "provisional" en un barco, porque cuando hace falta no está. Tengo que buscar YA el sitio correcto de la la cizalla, porque en el cofre de dentro de la cabina, bajos los asientos, a saber cómo, en un momento como ese, no se encuentra ni de coña.
- La calma es fundamental (no la tuve hasta que se complicó la cosa de verdad)
- Tengo una buena amiga que es un crack en el agua, ha sabido mantener el tipo y controlarme, ha sabido pararme a tiempo con calma y razonamientos precisos cuando estuve a punto de romperme a llorar y haciéndome ver que no era el momento y que me necesitaba al 100%... eso es algo FUNDAMENTAL en temas como estos. Una tía con dos ovarios que ha sabido llevar a una persona con miedo con total serenidad, sin ser una loba de mar como nuestros “padrinos” que están a otro nivel… y eso vale mucho, mucho mucho… Te quiero Cris!!
- Quiero aprender a navegar y poder reírme de un viento de 25 nudos con rachas de 30 0 35… o por lo menos, si no reírme, saber que el Kivuca y yo, podemos con ellos!!!
Ah!! Y lo mejor… cuando llegamos a Port Ginesta a ver el final de la fiesta de la regata, nos dieron la clasificación y
HICIMOS UN MANGÍFICO 7 PUESTO!!!!!!
¿¿¿Es o no el Kivuca un gran barco???
¡¡Gracias Cristina, si te atreves conmigo otra vez –ejem, ejem, prometo ser menos cagada-, espero compartir contigo más y mejores navegadas, en el Kivuca, en el Cocoliso o donde haga falta!!!
Y aquí las fotillos de algunos momentos...
La mayor cruzada.... Por detrás se ven las 2 escotas de génova, tensas como cosacas, bien trenzaditas... Terminan en la helice, qué majas ellas...
¡¡Ya llegan, ya llegan!!!
Yo en proa, intentando colocar los cabos de remolque.
Salvamar, actuando!
Cambio de motor... ahora el de Salvamento nos mueve!
La pinta de Mateo y mía ya remolcados, no tiene desperdicio!
Para que nadie diga que no lo tomamos con una sonrisa!
Además del 7 puesto en la regata, en la mitad de la lista, en el sorteo de cosas, nos toca... ¡¡¡Un botiquín!!!! ¿¿¿Será alguna señal del destino????
Y el protagonista de la historia, mi queridísimo Kivuca, sano y salvo ya en Port Ginesta!!!
Nota final: agradecimiento a Salvamento Marítimo, que son nuestros ángeles guardianes y actúan en todo momento con rapidez y profesionalidad. Ole por ellos, que además son bien majos y simpáticos!!!
P.d. Viendo las fotos ahora seguidas veo la pinta de "matada" que tengo yo (la de azul) y la de fresca y lozada de Cristina (de granate)... Queda claro quien las ha pasado canutas (la menda) y quien estaba super tranquila. ¡A ver cuando voy llegando a ese nivel!!