Introducir una "línea blanca" (nunca mejor dicho en este caso) te abre nichos de mercado en segmentos antes inaccesibles por precio. Barco nuevo y barco de ocasión no suelen ser competencia. Normalmente son dos perfiles de cliente bien distintos.
Las lineas blancas no son tampoco ningún invento, aunque se hayan popularizado mucho con la crisis. Hoy en día, a nadie le caen los anillos por cargar el carrito de la compra con Hacendado, Carrefour Discount o ropa de Zara.
En todo caso, la diferencia entre comprar un jabon de marca u otro de línea blanca suele ser poca. La mayor parte del ahorro está en los costes publicitarios, no en el producto.
En los barcos que van saliento (
Oceanis 38,
Easy 9.7,
Varianta 37, etc.), por el contrario, las diferencias están en los acabados y nivel de equipamiento del producto (NO en la calidad de construcción). Cuando presentaron el Varianta 37 a la prensa especializada, en septiembre 2013, una de las ideas -que parece no ha cuajado- era prescindir de la red Hanse y vender directamente los barcos online desde el astillero para poder ofrecer más descuento al cliente final.
Conclusión: Los aficionados de toda la vida, miran un Easy 9.7 y hacen cuentas de lo que falta hasta dejarlo como un crucero equipadito. Resulta que te vas al precio del Cruiser 33. ¡Es el negocio de Roberto y las cabras!.
Lo mismo con los Varianta/Hanse y con el Oceanis 38. Si los astilleros no le dan otra vuelta de tuerca a la idea, no acabo de ver la gracia a estos barcos, a no ser que tu programa de navegación cuadre con este nivel "minimalista" de equipamiento.
Pero esta nueva generación de navegantes jóvenes, con pocos recursos, sin apenas vacaciones etc. que propugnan los astilleros como clientes finales de sus modelos low-cost no acabo de verla todavía por los pantalanes. Tiempo al tiempo.
saludos