Desgraciadamente no abundan coktelerías donde tengan las ginebras en frigorífico.
Ni manuales de pretendidos expertos que lo citen.
Es fundamental tener la ginebra en frio.
A mi, particularmente me gusta la ginebra seca.
Y el gin tonic levemente removido. Una vuelta de cuchara. Lentamente. Sin pasarse.
La moda de los mil sabores y combinaciones es esto, una moda. Una forma de diferenciarse de los demás, de innovar. Todo muy respetable, y cuestión de gustos.
Pero lo primero: fundamento.
