Re: Rincón literario
FÁBULA DEL CONDENADO
Cuando llegó al Cielo, el Cancerbero abrió la puerta, era San Pedro, el fiel apóstol, que ejercía de portero en la casa que Dios llamó Bethel.
-El pasaporte -dijo, circunspecto, con ínfulas de cabo gastador, no me da buena espina ver tu aspecto de calavera y de trasnochador.
Olía a incienso y a cirio de convento, por la puerta entreabierta pudo ver al personal ocioso y macilento, y que allí no tendría nada que hacer.
-Me parece que has dado mal ejemplo, que te has dado a la fiesta y al placer, tu entrada está prohibida en este templo, solo has hecho fumar, beber, hacer el amor -hedonista a lo Epicuro-, preferir al incienso un buen hachís, pecar sin preocuparte del futuro, y hacer de los deleites tu país.
Una música triste y anodina recordaba a las viejas catedrales, con santón conservado en hornacina y empalagosos cantos celestiales. Siguió San Pedro con su speech cansino y con su moralina y con su rol, hablándole del mal y del destino y de la perversión del rock and roll. Y mientras señalaba con su dedo el camino fatal de lo infernal, el reo, en lugar de sentir miedo, esbozó una sonrisa sepulcral:
-Iré donde haya mambo y haya juerga, y golfas con bouquet de Marilyn, quédate con tu Cielo y tu monserga, y tu reino de pluma y serafín. Quédate con tus santos y beatas y tu Dios aburrido -Sabaoth-, prefiero ir con Bukowski de cubatas y bajar al infierno con Rimbaud...
Antonio Casares
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Avrei voglia di correre all’infinito
e vedermi arrivare sempre prima di me
e
Avrei tanta voglia di te
B. Costa
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