Hace un par de años estábamos en Port Olimpic de Barcelona y fuimos de excursión a Palamós con unos amigos que llevaban otro barco y conocían la zona. Los fuimos siguiendo, costeando a menos de una milla de la costa para ir disfrutando del paisaje. Era un domingo del mes de julio y es increíble la cantidad de lanchas de menos de 6 metros que salían de todas partes para fondear en una cala y comerse la tortilla y beberse la botella de tinto. Nosotros llevábamos una motora grande y optamos por no pasar de 7 nudos y extremando las precauciones. ¡Nos pasaban por todos los lados y a muy poca distancia! Después de un par de horas disfrutando de la navegación

, nos despedimos de nuestros amigo y para ir a Cambrils, nuestra siguiente parada. Nos separamos 8 millas de la costa y no había nadie. Les dimos caña a los motores y tardamos menos que un cura loco tarda en persinarse. El peligro estaba a una milla de la costa. Estoy convencido de que esos navegantes domingueros estaban en posesión de la titulación adecuada, pero es la masificación la que provoca los problemas. Si les permites llevar barcos de 8 metros y alejarse 12 millas no se quedarán en la cala de al lado como pasa ahora.
Saludos.
