Según cuenta la prensa, aparecieron todas varadas en la orilla, popa en tierra, y sin motores, colchonetas, sondas, toldos, en resumen, todo lo de valor.
Son embarcaciones que se amarran en muertos en la ría.
En 2007 ocurrió algo parecido en Sukarrieta, y, al final, detuvieron a una banda organizada que robaba en toda la costa cantábrica.
Ahora han librado los que tenían un motor poco valioso, porque se han debido llevar los mejores y más nuevos.
Solo deseo que a quien los compre a sabiendas, les fallen y se queden al garete.

Y si acaban en las rocas, tampoco lo lamentaría.
