Y yo que tengo una vela latina bien guardadita en casa. Qué vergüenza que ni la llevo abordo ni sé si me acordaría de montar el tinglado

La última vez que fui fue con mi padre, de niño, porque se nos fastidió el motor en una jornada de pesca.
Ala, ya tengo nuevo propósito para Semana Santa: refrescar la memoria, montar la vela y disfrutarla.
Salud!!
