Salud a la concurrencia.

Cuando se diseña un sistema de seguridad para evitar o protejer de un accidente, sea cual fuere, es porque existe una razonable posibilidad de que este ocurra. Descartadas todas esas circustancias fortuitas, casuales, desafortunadas etc. que de contemplarlas nos harían irnos a la cama con casco, cuando obviamos o desestimamos estos sistemas, la razón en la que basemos nuestro desprecio, ha de tener la fuerza suficiente como para aguantar la cara de gilip... ,si es que aún la conservamos, cuando este finalmente ocurre.
Digo yo.