Bueno, no se por donde empezar, lo primero dar las gracias a las magnificas tripulaciones participantes por lo bien que lo pasamos con ellos, decir que navegan con total profesionalidad tanto de día como de noche

Murphy decidió hacer aparición en el Aldebaran cuando navegábamos proa a Laredo obligándonos a retornar a puerto por rotura de pernos de sujeción de los obenques. El disgusto fue importante. Pero se nos paso el al repartirnos en dos barcos donde nos acogieron como a tripulantes VIP. En el Arola fue tal el mimo que en mitad de la marejada, su armador, bajo a la cocina y no sabemos como pudo currarselo, ya que el barco era una coctelera, nos preparo unas setas con revuelto de huevos y comimos caliente

riquisimoooooo.
La llegada fue divertida y la noche....

jajaja.
En resumen.. un buen rollito impresionante de principio a fin.
Ya estoy impaciente por la próxima..




