Yo nunca he navegado en un biquilla, pero he tenido que salir de una barra arando con la orza el fondo, escorado a tope y si no recuerdo mal, en algún sitio he leído que en los biquillas, se hecha mucho de menos esa posibilidad
¿ puede ser en el manual de maniobra de Tabarly ( aunque los que navegan en catamaran, ni se les pasa por la cabeza pensar en subir todo el trapo y escorar para salir de con poco calado,)
Hace bastantes años, le pedí a Caribys Un estudio de un barco con buenas prestaciones a motor y en la maqueta había previsto dos orzas ( bueno más quillas que orzas) las formas eran planeadoras y creo que muy avanzadas
en diseño,
Comparto con Simbad la necesidad de tener motor ( un barco es un compromiso y no siempre se escoge el tipo de navegación. Una buena máquina te puede sacar de muchos apuros ( aunque Caribis no necesita ninguno, pero uno ya es mayor y prefiere no darle más apuros a la patata)
Creo que el pilothouse está también en nuestras mutuas intenciones, no se sí tanto por gobernar ( que para eso está el piloto) o para hacer guardia, pues de cuando en vez hay que salir igual para sentir el viento, ver bien, y revisar. Creo que muchos estamos un poco cansados de los submarinos y sabemos que además de navegar se está mucho tiempo fondeado y ahí es importante ver mientras estas dentro y no tener que levantarte o estirar el cuello como una girafa cuando sientes un motor que se acerca.
Es un y efecto de Uno, que es de campo y al final se acaba convirtiendo en una vieja cotilla, porque de tanto vivir aislado, cuando sientes un ruido se te alegra el corazón pensando que vienen a verte.
Al margen de estas cosillas ( y el infinito debate del material), yo creo que todos tenemos gachets en la cabeza y cada uno sus gustos y manías que le gustaría materializar algún día en una creación propia. Porque es propia aunque sólo sea escogiendo el diseño y el diseñador, lo mismo que un comisario de exposiciones es un creador al elegir los pintores que colgara en su galería o un productor de cine al elegir al director, al guión y a los actores principales. Por eso, el admirado Simbad, es un creador, pues ha hecho mucho más que otros que han estudiado carreras muy duras y nunca tendrán la oportunidad de diseñar ni un chinchirro , ni mucho menos construirlo.
Por ahora el que lleva ventaja es Caribis - y este no dudo que lo dice y lo hace- y cuando nos demos cuenta, ya está el tipo por Malasia o haciéndole compañía a Humberto por la Polinesia.
