Tabernero, unas rondas

Domingo, 9 de la mañana. Nos disponemos a zarpar de Formentera y cual es mi sorpresa al observar que el cable de conexión a la torre del pantalán está desenchufado.
En un primer momento pensé que eran efectos de la resaca después de la cenarrepartodepremiosfiesta con que nos obsequió OPHIUSA

(barra libre de cerveza y todo, oiga), pero no, el cable estaba cuidadosamente extendido en toda su longitud sobre el pantalán faltándole 23 cm para llegar a la torre justo lo que medía mi adaptador de enchufe de pequeño a grande.
Por lo visto alguien decidió que le hacía más falta que a mi.
Corrí como un loco a ver el estado de las baterías porque, confiado, había dejado conectado toto lo conectable toda la noche.
Por suerte tengo la batería de arranque separada y el alternador funciona correctamente. Si no, me hubiera visto en un apuro buscando un servicio de baterías en domingo en temporada baja en Formentera.
Así que a este paso nos veo poniendo candados hasta en las defensas.
Así que al listo que se lo ha llevado le deseo mucha suerte en sus singladuras y que se seque bien las manos antes de conectar a la torre del pantalán no le vaya a dar un calambre (Dios no lo quiera

).
Pero me niego a pensar que se acabó la solidaridad marinera, que vivimos entre truhanes y a vivir entre rejas.