Es cierto que esta taberna engancha.
Entré para pedir consejo. Me impresionó que gente con conocimientos y otros con lo que tenían, fueran generosos y ocuparan su tiempo tratando de ayudar desinteresadamente a alguien sin un vínculo previo.
Después, como han dicho otros y otras compañeroas, pensé que debía compartir mis pocas luces, retribuir.
Ahora es raro que pasen varios días sin tomarme un tinto en este local. Siempre encuentro algo de interés y si puedo comparto.
Observo que las compañeras, como Atlántida, en este mundillo de muchos hombres, aportan ese valor añadido que tiene que ver con el trasfondo emocional en los intercambios humanos.
Desde aquī, si no se ha echo antes, levanto mi copa y brindo

por nuestras compañeras del foro,que muestran esa sabiduría arcana propia de la condición femenina.
Gracias a todos y a todas por estar aquí.
