Seguidamente precinté las tapas de cofres y sentina con cinta ancha de carrocero, para evitar que virutillas de moqueta o cola fueses a parar a la sentina. Los restos de cola y pintura especialmente son un engorro porque se cuelan pegándose en todos los rincones y luego cuesta mucho quitarlos. Me daba pánico que me atoraran la bomba de achique.
Luego procedí a arrancar la moqueta…. a base de tirones. Salió bien tirando, pero en algunas zonas le enchufé el secador de pelo para ablandarla con calor, puesto que estaba bastante agarrada. Sobra decir que gran parte de mis uñas se quedaron a trozos en los tirones. Al quitar la moqueta, la mitad de la espuma trasera de esta quedó adherida a la fibra. “Despellejé” con la mano todo lo que pude y el resto con una espátula.
¡¡Uff!! el panorama era desolador, pegotes de cola cubrían prácticamente toda la fibra, que dicho sea de paso era una superficie irregular. Esto iba a ser más complicado de lo que esperaba. Según rascaba iba aspirando
Pero una vez metida en faena, había que hacerlo bien, es decir, retirar todo resto de cola y dejar a fibra muy limpia para sanearla en condiciones. Por el modo que está atracado mi barco, en la banda de estribor da todo el día el sol y a babor sombra. Eso lo noté una vez retirada la moqueta, la que estaba pegada en la banda “fresca” del barco estaba completamente podrida. En serio, el pestazo una vez que la retiré era insoportable. La fibra mojada, la cola putrefacta, pero no vi burbujitas extrañas, afortunadamente..
El primer día lo hice a pelo,no me puse mascarilla ni guantes, y los picores pasaron factura. Me metí una currada importante, pero no salía del todo. Quería evitar el uso de disolventes y/o decapantes porque mi barco es un 23 pies, y por ventilado que lo tuviera corría riesgo de colocón peligroso allí dentro. Pero al final fue inevitable el uso de productos químicos.
Compré en el leroy un disolvente que fue mano de santo. Ese disolvente resultó ser una auténtica panacea para mis desvelos. Hubo algún cofrade que lo usó pero no le dio buen resultado ¿El truco para que funcione bien y lo arranque todo? Lo pongo paso a paso, pues aunque parece una chorrada se me entenderá mejor.
Materiales para eliminar restos de moqueta y cola en la fibra:
-Disolvente especial de colas de venta en leroy merlin
-Una brocha
-Un recipiente (sirve el culo de una botella de agua)
-Paños de cocina o trapos viejos recios
Puesto que el disolvente es líquido, y además se evaporaba enseguida opté por aplicarlo en pequeñas zonas e ir trabajando trozo a trozo.
Iba echando pequeñas cantidades en el recipiente. Con una brocha bien empapada apliqué en la zona a trabajar. Según lo iba aplicando veía como la cola tan bien adherida a la fibra se arrugaba levantándose. Pero ¡ojo! Si no retiraba esa cola de inmediato se evaporaba el disolvente y se volvía a secar y así es mucho más difícil quitarlo.
Así que tras la aplicación con brocha, seguidamente mojaba el trapo en el recipiente de disolvente y frotaba en el lugar donde le había dado brochazos. Resultado: salía sin apenas esfuerzo, como si de una goma de borrar se tratara.
Conclusión: Me había roto todas las uñas rascando cuando si desde el principio uso el disolvente también me quedo igual sin uñas pero en mucho menos de la mitad de tiempo
Un consejo: Cuidado con el líquido que salpica y si cae en la piel quema y hace heridas. Tengo experiencia. Y otra cosa, al contrario de lo que muchos puedan pensar, ese producto no daña en absoluto la fibra. Lo sé porque pasaron meses hasta que puse la nueva moqueta y no observé ningún daño en ella.
Otro consejo: muy práctico es tener a mano un aspirador de mano para quitar pequeños restos y polvo. Es importante limpiar según se va ensuciando porque por mucho que precintes no sé cómo acaba llegando toda esa mierda a la sentina
Finalmente, con paciencia rematé minuciosamente todo resto de cola que quedaba en los jequecillos, hasta no dejar nada. Fue duro, la verdad, pero mereció la pena darle ese saneo, y comprobar que la fibra estaba en condiciones.
Como anécdota para cerrar esta primera entrega de brico, os confesaré una cosa: cuando quité la moqueta me acojoné: ¡¡El barco era traslúcido!!

Se notaba la luz del exterior y hasta el agua. Y ahí estaba yo como una capulla llamando a un amigo toda preocupada:

“-¡Niño! ¡Mira lo que me ha pasao, que el barco parece de papel!” Y claro, el niño se reía de mi.

¡Pues claro! Todos los barcos de fibra son iguales. ¿O qué creías? Tranquila que es normal.
Obviamente ya sé que es más fácil de lo que yo creía hacer un agujero en el casco.
