Leo y leo y veo que estáis todos enamorados.....
Mi flechazo con Ibiza no tuvo que ver con la Náutica, y aunque es evidente que playas turísticas, macro-discotecas y veranos locos no se pueden separar de la legendaria isla, descubrí hacia 1992, un paraíso rural solo visitable con mapas cartográficos del ejército de 1:25.000 (entonces escasos).
Os recomiendo que dejéis el barco bien fondeado (yo soy de amarrar) y saquéis la bicicleta. Que os lleven a Sant Joan de Labritja (yo tuve base en CAN-DOG, un complejo de adiestramiento de perros). Y desde ahí, siempre con el mapa en la mano, caminito, sendero, calle... y se hace uno hippy en dos minutos. Rutas hacia las calas lejanas a las que se llega enseguida, pozos con agua fresquísima y cristalina, grupos de árboles con sombra para el descanso, casas habitadas por doquier, payeses belgas, daneses, alemanes, gente rara.... rara.... con la sonrisa en la boca y esos ojos de haber llegado navegando.... Albaricoques y fruta en cada árbol, y la paz. Eso no tiene precio.
Luego vuelves al barco y lo estropeas todo, pero es que hay que volver...


