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Baron de la Isla
 
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Predeterminado Re: BATALLITAS, el cruce en "T".

hola cofrades yo tambien quiero aportar como no mi granito de arena en las batallitas navales
Las tácticas.
Para utilizar al navío de línea en toda su potencia artillera era necesario formar la línea de combate. Esta consistía en colocar los navíos en línea, unos detrás de otros, en apretada formación para lanzar así toda la carga artillera sobre el enemigo, que también se batía en una línea similar en paralelo. Esta al menos era la táctica más utilizada durante la época.




En la imágen superior tenemos una clásica línea de combate entre dos escuadras que se baten en paralelo. Los combates de este tipo no solían ser concluyentes y quedaban en un mero duelo artillero sin excesivas bajas personales o materiales. Cuando una de las dos escuadras se encontraba en peor estado simplemente huía. Cuando a mediados del siglo XVIII los británicos, principalmente, empezaron a cortar la línea enemiga para envolver así su retaguardia y batirlos en superioridad numérica, fue cuando las batallas navales se hicieron más encarnizadas. Esta táctica necesitaba acercarse en un principio en perpendicular al enemigo y debía soportar el fuego en hilera de los buques que se iban a atravesar. Pero una vez cortada la línea la escuadra atacante podía batirse en unas condiciones muy ventajosas. También es verdad que los británicos sacaron mayor tajada de esta táctica cuando españoles y franceses estaban en su peor momento y no tenían tripulaciones experimentadas, y por tanto sus líneas de combate eran mediocres, lo que dificultaba la eficaz defensa que hubiera proporcionado una sólida línea de combate. Antonio de Escaño decía que en igualdad de condiciones en las tripulaciones la línea de combate prevalecía sobre un ataque destinado a cortarla.


En la imágen superior tenemos el ataque de una escuadra que intenta cortar la línea de combate de otra escuadra. Si la línea está bien formada (A) con los buques en apretada formación harán de muro frente al ataque en perpendicular y podrían llegar a desbaratar tal ataque. Sin embargo si los buques no son capaces de formar una línea sólida (B) será muy difícil evitar que los navíos se cuelen por entre los grandes huecos y doblen la línea.

Las averías sufridas por los barcos de guerra son variables y dependen de la táctica empleada:


- El tiro para desarbolar se refiere a la destrucción de la arboladura y de los aparejos del buque opuesto para ponerlo en dificultad o en la imposibilidad de maniobrar. Esta táctica era la más utilizada por la Real Armada pero no reduce la capacidad destructora del otro barco y no provoca más que pérdidas ligeras. Está considerada como la principal causa de las derrotas marítimas españolas y francesas, que también seguían la misma táctica. Con el disparo a la arboladura se buscaba acabar con la posibilidad de maniobra y desplazamiento del buque enemigo, para después seguir disparando a placer o buscar el abordaje.

- El tiro al casco, a la altura de las baterías, busca la destrucción de la artillería, del material y de los artilleros enemigos. Esta táctica era la preferida por los británicos. Los disparos al casco ocasionaban una lluvia de astillas y escombros descontrolados que originaban más bajas que el propio impacto de la bala en sí. A poca distancia (a tocapenoles) los disparos a bocajarro con balas, o incluso doble bala, podían ser devastadores. Los disparos al alcázar, castillo y toldilla se hacían con munición de metralla, al estar menos protegidas que las baterías interiores, lo que podía ocasionar una gran mortandad si la tripulación atacada estaba agrupada. Normalmente antes de efectuar un abordaje se disparaba con metralla para "despejar" la zona. A la vez, para rechazar un abordaje se utilizaba también la misma táctica.

- El tiro bajo la línea de flotación, o a la "lumbre del agua" de la embarcación, es de una eficacia relativa. La bala puede atravesar la muralla de madera, pero las fibras de la madera tienden a enderezarse después de su paso y el carpintero y sus ayudantes pueden reparar prontamente la avería. En contra de lo que pueda parecer era muy difícil hundir un buque a cañonazos en combate, ya que además del gran aguante del casco había situados en ambas bandas del sollado, y junto a los costados, existían unos pasillos que corrían de popa a proa, llamados callejones de combate. Por ellos se desplazaba la dotación libremente durante el combate y se facilitaba el reconocimiento de los costados y la reparación de los balazos a la lumbre del agua a cargo de los carpinteros y calafates.

- El tiro en hilera, o enfilada es el más ansiado del combate naval. La maniobra consiste en pasar sobre la proa o la popa del adversario, que era la zona más vulnerable de un buque con muy poca protección, y fulminarlo con toda su artillería sin que éste pueda replicar. Además, las balas pueden atravesar al enemigo sobre toda su eslora, causando todavía más ños.


En la imágen superior tenemos varias formas de enfilada. La imágen A nos muestra el ataque a un sólo oponente. En la imágen B atacando a dos oponentes al traspasar una línea de combate. En las dos formas el enemigo prácticamente se encuentra indefenso.



Una vez que el navío ha podido tomarle en enfilada y ocasionarle graves daños se busca situarse por la aleta (o amura en su caso) donde poder seguir cañoneando a placer (imágen superior A). Si el buque atacado pierde el timón o es desarbolado no podrá ni siquiera maniobrar para presentar su costado y se encontrará en serios aprietos, que normalmente conducen a la rendición del navío (imágen superior B).


Antes de disparar había que elegir la táctica a utilizar y el tipo de proyectil.
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El fiero turco en Lepanto, en la Tercera el Frances, y en toda mar el Ingles. tuvieron de verme espanto. Rey servido y patria honrada diran mejor quien he sido, por la cruz de mi apellido y con la cruz de mi espada.
Lope de Vega: 1588
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