Yo me troncho, parece sacado de una película de risa. Desde luego a ese hombre le cuidaba el ángel de la guarda o algo así. Por menos se matan algunos. Y es que los años van pasando factura, como tengo el privilegio de sentirlo en primera persona. Esa gracilidad bajándose del barco me suena. Por eso yo llamo al marinero cuando estoy llegando y me bajo cuando el barco ya está controlado :-)
Muy divertido. ¡Que no nos pase! ¡Qué corte!
