
Cualquiera de nosotros podría verse avocado a una situación de mendicidad, por mucho que creamos que es imposible.
Comento un caso extremo.
Hace poco en una capital Europea, un conocido de otra nacionalidad, me contaba cómo en medio de un viaje se enteraron por los medios que había estallado la guerra en su país y que la capital (donde él había nacido) estaba siendo bombardeada. Les costaba dar crédito a las noticias que recibían.
En su caso el resultado, familiares muertos, persecución y exilio 14 años. Partir desde cero.
En el caso de nuestro país, no hay lucha convencional, pero hay emigración, gente arruinada, ... es otra forma de agresión... quizás menos cruenta, pero agresión...
Seamos positivos pero realistas, ¿No prestaríamos ayuda en el mar? Pues también en tierra, o al menos pienso que es lo que procede.