Habían zonas en la que la lijadora eléctrica no entraba, sobretodo rincones del techo, huecos pequeñitos y alrededor de tornillos o metacrilatos etc. Ahí obviamente lo hacía a mano, con lijas de esas de esponja o aprovechando las mismas hojas de la lijadora.
Una anotación: aunque lo ideal de estos trabajos es empezar ordenadamente por una punta y terminar por otra, yo no lo hice así. Al principio hice un decapado general a lo más gordo con la lija media. El barco se quedó”arroalado” Dividí la zona a trabajar en 2: primero la mitad de adelante y luego la de atrás. En esa zona iba alternando también: un rato el techo, otra la pared, es decir, iba alternando sitios fáciles, como paredes y literas con rincones más jodios como conejeras o techo. ¿Por qué? Pues porque si te tienes que lijar todo el techo del tirón acabas con el cuello y hombros escoñao, y con todas y esas he acabado algo tocada. (Una, que es delicada)

. Posteriormente, con lija fina le di un repaso más exhaustivo, procurando eliminar todos los restos que quedaran
Una anotación más: el 99% de las grietas que tenía se igualaron con la lija fina, ya que eran muy superficiales. Sin embargo en un rincón, en el que por el aspecto parece que le habían dado un golpe tuve que reparar, compré masilla de fibra de 2 componentes y la apliqué con una pequeña y fina navajita, para que penetradamente. Dejé secar y lijé para igualar superficie. Se quedó fenomenal, ahora mismo ni yo sabría decir en que punto exacto estaba la grieta, porque no queda rastro de ella.
A la par que retiraba la pintura del plástico, me lié a decapar la madera, por aquello de romper con la monotonía.

Todas las tablas que pude desmontar (puertas, mamparo y demás) las decapé en casa por trabajar más cómoda allí.
