En la madera, primero probé a meterla la lija directamente, pero era un barniz muy duro y taraba mucho en quitarlo. La madera presentaba algunos arañazos que emparejé con masilla de madera. (obsérvese al fondo de la foto lo limpita que me quedó la fibra tras quitar la moqueta

)
Así que pasé al plan B: aplicar decapante, que en este caso era de textura gelatinosa. También lo apliqué con brocha, le untaba una capa generosa de decapante y lo dejaba actuar unos minutos. Seguidamente con una espátula retiraba el gel que ya se había mezclado con el barniz. Por aquello de que el tiempo es oro, observaréis en la 1ª foto que no lo desperdicié (el tiempo) en quitarle la pegatina del precio a la brochas (diossss ¡¡qué horror!! eso es de catetas)
Con la espátula hay que ser cuidadoso, puesto que el decapante al humedecer la madera la ablanda bastante. Si aprietas demasiado arañas la madera o en el peor de los casos te llevas un trozo de ella, así que hay que retirar el decapante con suavidad
Hay que tener especial cuidado con el decapante. Quema el plástico. Así que cuando se retira se tiene que hacer con cuidadito de que no queden restos por ahí. No es que vaya a hacer un agujero, pero si que deja el plástico feo. Además, en una ocasión me arrodillé sobre un pegotillo sin darme cuenta y me quemó la piel, haciéndome una de esas puñeteras rozaduras que tanto escuecen. Por eso aquí también volví a hacer uso de los nombrados mantelitos de papel para ponerlos debajo de las zonas a tratar y evitar que cayeran y se esturrearan los residuos de decapante en el plástico.
Una vez retirado el decapante procedía a limpiar cualquier posible resto con trapo humedecido en disolvente y le metí la lijadora con lija de grano fino. Vuelta a limpiar y vuelta a lijar y vuelta a limpiar. La madera se quedó pelada. ¡Y hasta lucía más bonita así!
Finalmente, una vez eliminados la vieja pintura y el barniz, le di un último lijado parejo con la lija del grano más fino que encontré. Después un buen fregado: balleta suave, muchos cubos de agua clara, y detergente neutro (don limpio ph neutro, que desengrasa, pe no hace espuma y encima huele bien ¿qué más se le puede pedir?
Ya sí que estaba el barco desmontado. Sin moqueta, sin colas, sin pintura, sin barnices ni mamparo… Uhmmm lo peor ya había pasado. Pero bien pensado… no, no había pasado lo peor, quedaba el trabajo “fino”: pintar, barnizar y enmoquetar. La verdad que esta muerta de miedo, porque ¿y si hacía un estropicio? En fin, de perdidos al río…
Sigo... es que no me deja meter muchas imágenes en un solo mensaje
