Sólo para que te sirva de consuelo.
En una tarde excelente que comenzó a 24 nudos y terminamos amarrando al muelle de espera con 30, y olas que tranquilamente superaban los 2 metros, perdimos el aro salvavidas porque en un pantocazo, el hijopu dió un saltito. Además intenté frenarlo y recuperarlo, pero acabábamos de constatar un pico de 10 nudos de corredera GPS cuando surfeábamos la ola. Así que navajazo y 20 metros de rabiza quedaron con el aro de regalo a algún paseante de La Manga en los días siguientes.
Aún siendo holandés o belga, para mí la mejor opción es el aro.
La única prevención sería ponerle una cinta velcro que no dificulte el lanzado si es necesario, pero que evite una pérdida accidental.

