Me sorprende la cantidad de elucubraciones y medidas que algunos no están dispuesto a hacer pues las consideran de excasa utilidad, bla, bla, bla... para protegerse de un rayo.
He tenido la fortuna de sentir la caía de un rayo sobre el mar a media milla (aprox) de distancia durante una tormenta nocturna. Inmediatamente me puse a cubierto, es decir, dentro del barco y escotilla cerrada (no era un velero precisamente, aunque tenía vela). Estado de la mar: Marejadilla/ marejada.
Os prometo que de ir navegando en un velero o en una colchoneta playera, aplico todas las medidas protectoras que se han citado aquí sin pensarme sin son eficaces o no. Y a rezar para que pase pronto la tormenta.
El resplandor y estruendo del trueno dan poco lugar a disquisiciones.
Una cosa es el rayo principal y otra las "culebrinas" que tienen menos energía y que asustan menos. En este caso se trataba de un rayo que repentinamente cayó sobre el mar.