Estuvimos en el Olimpic de BCN durante dos años y, a pesar de la mala fama, a nosotros, el ruido de los bares musicales, discotecas y gente de juerga no nos molestaba en absoluto, ni tampoco cuando estábamos por la noche tomando la fresca en cubierta y hablando en voz baja.
Claro que todos no tenemos el mismo umbral de incomodidad.
Lo que para nosotros (urbanitas desde hace años) se hacía imperceptible podía ser una gran molestia para otros.
Pro peor puede ser una juerga en un barco vecino.
incluso, mas que la música, risas y conversaciones en voz alta, los gritos y los golpes y ruidos bruscos que, como cuando estás a bordo, estás siempre con una oreja vigilando los ruidos del barco, te sobresaltan y hacen estar sacando la cabeza todo el tiempo.
