El problema es que son muchas horas de convivencia en un espacio muy reducido y ésto puede alterar el estado de ánimo....
Una posibilidad es proveerse de un buen reglamento o estatutos de funcionamiento y cumplirlo a rajatabla.
Quizás sea una posibilidad repartir de antemano el calendario de tal forma que cuándo las fechas te corrresponden te conviertas en dueño absoluto del barco, al punto de excluir si así lo consideras a los propios socios, establecer otras fechas de navegación compartida, y respetar a rajatabla devolver el barco siempre limpio, ordenado, aseado, y con el combustible y agua repuestos, o sea, tal cómo desearías encontrarlo siempre.
Reconozco que no es fácil, pero mantener tu barco en solitario y acabar buscándo muchas veces acompañantes tampoco lo es.
No he pasdo por la experiencia, pero a priori no me parece nada mal. Quizás la opinión de las consortes de los socios,que aprecian especialmente "sus" ajuares, que poca cosa tienen que ver con la naútica, no sea la misma y lo vean más complicado.
Saludos
