

Aquí me veo, disfrutando como todos los años de la tradicional travesia
del Kacao que de mini nada, no es tan mini.
Delectándome con la cocina de a bordo así como de sus refrescantes
espirituosos.
Echo de menos los aromas de los deliciosos habanos, tal vez es que el Patrón
se está amariconando y los dejó.

Queda en cualquier caso compensado con los embriagadores perfunes
del "Eau du Diesel".


Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja.
En espera de los siguientes capítulos, os envio un afectuoso abrazo.
Miahpaih


