Pues yo, homenajeando a mis queridos Chiripitifláuticos y a estas horas tan raras para estar aquí delante, añoro aquella de:
Habia una vez
un barquito chiquitito
Habia una vez
un barquito chiquitito
Que no podia
que no podia
que no podia navegar.
Pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco y seis semanas.
Pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco y seis semanas.
Y aquel barquito
aquel barquito
aquel barquito navegó.
Y el que esté libre de pecado..., pues eso.
Buenas noches. Creo que por hoy, ya he hecho bastante.
