No confundamos las cosas.
La misión de los cuerpos policiales es hacer observar las leyes.
Asimismo, pueden y deben auxiliar a aquellos que lo necesiten, cosa que hacen, a veces, mas allá del deber y jugándose (y a veces, perdiendo) sus propias vidas.
De ahí se deduce que si se promulgan leyes injustas, deficientes, absurdas o irracionalmente demagógicas, su misión sigue siendo... hacer observar las leyes.
No son el Tribunal Constitucional, ni el de Estrasburgo...
Además, ante las dificultades que una hiperinflación de normas y una carencia de presupuestos implican, es probable que tengan las mismas presiones que en la empresa privada (o como fue en la banca para el caso de ventas de preferentes) para cumplir cupos, objetivos o recaudaciones en número denuncias que si no consiguen, les afecte profesionalmente y, desde luego, económicamente.
Volvemos a las mismas:
¿Qué dicen las leyes, decretos, órdenes ministeriales respecto a la náutica de recreo?
¿Tienen desde la G.C.la prerrogativa o la discrecionalidad de decidir no aplicarlas?
¿Deciden desde la patrullera las campañas de inspecciones o donde cargar las tintas?
Supongo que, si todos tuviéramos bandera belga, se podrían concentrar en la aplicación del RIPA y, ellos mismos, personalmente, vivirían mas felices.
No nos quejemos tanto de las inspecciones de la G.C.
Los malos de la película son quienes escriben los BOES.
