Esta cosita que se mueve en su camita es Valentina, nuestra nueva grumete, en una de sus travesías más largas hasta la fecha, buscando ballenas por la costa sur de BCN este pasado mes de mayo ... 6 horitas de escora que pasó alternando sueño plácido y achaques del estilo que veis en el vídeo. Ha sido la prueba definitiva para comprobar que esto de navegar parece gustarle y decidir que este verano se viene a Mallorca.
Al grano con el hilo: mi anterior perro, Romeo, un precioso schnauzer, no era marinero ... para nada. Se inició en esto ya con 5 años y no le gustaba, pero venía, porque no tenía más remedio. Era imprescindible asegurarle sombra, la escora mínima posible o, si era imposible evitarla, que estuviera a sotavento, bien falcadito, y dejarlo en paz, ya mayor, cuando decidía quedarse en la cabina e intentar dormir. Por él mi barco tiene, obligatoriamente, capota y bimini. Es cierto que la mayoría de veces la mayor da suficiente sombra, pero no siempre y es importante, si el perro no se mueve mucho fuera de la bañera, asegurarle sombra dentro de la bañera.
Con Valentina los problemas son distintos: con 7 meses no creo que llegue al kg de peso (no conozco perro más pequeño), así que encontrar sombra es fácil. Además, supongo que por la raza, más bien busca el sol y no ha hecho tanto calor hasta ahora como para que suframos por ella. Si la cosa se mueve mucho, va atada debajo de la capota. Si la navegación es muy plácida, deambula por la bañera. Para la travesía, llevará chaleco, ese chaleco talla XXXS que tanto me ha costado encontrarle.