24/06
Hoy comienza realmente la navegación. Nos habían explicado ayer el programa. Desayuno entre las 08:00 y las 09:15. Traslado al puerto de destino durante la mañana. Comida a las 12:30 / 12:45 (con alguna parada ocasional para disfrutar del baño) Llegada entre las 15:00 / 16:00. Visita de la ciudad o pueblo. Cena libre. Se nos indica que el barco estará abierto durante las 24 horas, pero que debemos estar informados (se coloca un escrito en popa) de la hora de salida, porque no van a comprobar si todos estamos a bordo o no. Me parece muy correcto.
Normalmente hay vistas guiadas. Por desgracia mi protusión de la L5/S1 me hace muy penoso estar de pie (o andar lentamente) ya que me acomete un dolor casi insoportable en la cara exterior de ambas piernas.

Como voy con la almiranta, ella hace dichas visitas y, una vez acabadas, viene a buscarme para que podamos ir, andando a toda leche (es la única forma en la que puedo moverme) a ver aquellas cosas interesantes.
Bien, nuestro destino hoy es la isla de Mljet (pronunciar como Mllet). El capitán para poco antes de llegar y fondea para que podamos comer tranquilos. No hay tiempo para baño. Continuamos. El puerto es pequeño, pero suficiente. La visita es a un par de lagos, uno pequeño y otro grande, que han sido comunicados artificialmente entre sí y con el mar, con lo cual el agua es salobre. Están cerca y, andando rápido, puedo hacer la excursión sin demasiados problemas. Han sido unos quince minutos andando.
Es curioso ver la corriente existente entre los dos lagos. Es, tal vez, la única forma de notar las mareas en esa zona del Mediterráneo. Claro que eran tres o cuatro días después de la luna nueva, con lo que las mareas eran notables.
Subimos a un pequeño barco, que recorre en parte el lago grande, y visitamos una isla en la que se encuentra un monasterio benedictino, de algunos siglos de antigüedad. Nada de particular.

Volvimos al pueblo, cervecita y salida del barco hacia la isla de Kórcula, ya que en el puerto donde estábamos nos habían acompañado las “goletas ruidosas” y el capitán tuvo la buena idea de trasladarse a un lugar más tranquilo, llamado Lumbarda (no, no es de color morado ni tiene hojas

) y la verdad es que no tiene nada de particular. Allí es donde hizo el atraque con calzador que he comentado antes. Me dejó absolutily acojonated and admirated.

Cenamos en una pizzería, paseíto y a dormir.
Continuará…