Mi Almiranta y yo también somos asqueados de la sociedad en la que vivimos y del ser humano en general, y eso que no nos ha tocado tener demasiada mala suerte, de momento... tocamos madera... y lo peor es que la cosa no va a cambiar.
Yo creo que estos barcos los inventaron gente así, gente pura, gente inadaptada, no contenta. Gente que es más feliz cuando está en el mar, que cuando está en la megalópolis. Gente que quiere ser ella misma y no un ser programado y esclavizado.
Lo mejor es aquello de que si no te gusta el lugar donde vives, levas anclas y adios muy buenas. La vida son dos días.
Un barco puede darte grandes dosis de paz y libertad.
PD. Amigo Simbad, de estar hasta los cojones a estar asqueado sólo hay un milímetro
